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Vivir, rentar o heredar

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Buenas tardes.
Durante dos semanas hablamos de vivienda prioritaria y asequible: proyectos donde el precio, el financiamiento y la escala definen si una oferta puede llegar a más familias. Hoy cambiamos de segmento y miramos el mercado desde una franja mucho más estrecha de la pirámide habitacional.
En la vivienda prémium hay una idea instalada: que el comprador entra, sobre todo, como inversionista. Pero al revisar el producto, los tickets y las decisiones detrás de la compra, aparece una lectura menos obvia. No todo se mueve por renta, reventa o plusvalía rápida. En muchos casos, el punto de partida sigue siendo vivir mejor, reducir traslados, volver a una ubicación defendible o asegurar una propiedad familiar.
Esta edición entra en ese segmento para leerlo más allá del lujo: qué compra realmente el comprador prémium y qué señales deja para desarrolladores, inversionistas y propietarios.
Además, hoy traemos un regalo para nuestra comunidad: un acceso a Campus Axioma, que se realizará el próximo 10 y 11 de junio. Si quieres ganar una entrada, participa en este enlace.



María José Aresti
Vivienda prémium: entre la casa para vivir y el activo para invertir
612 palabras | 3 mins de lectura

La vivienda prémium en Guatemala se compra por uso, inversión y patrimonio. El cliente puede buscar vivienda propia, renta, plusvalía o una propiedad familiar para heredar. Esa mezcla obliga a desarrollar productos que funcionen para vivir, pero también para proteger capital en un mercado donde la ubicación, la amplitud y la escasez pesan cada vez más.
Por qué importa. El comprador prémium no responde a un solo perfil. El mercado reúne familias que buscan mejor ubicación, inversionistas que entran por plusvalía, propietarios que reducen traslados y compradores que piensan en herencia.
Héctor García, director comercial de HG Inmobiliaria, identifica núcleos familiares que dejan casas grandes fuera de la ciudad para volver al casco urbano. Buscan conectividad, acceso al trabajo y menos desgaste por tráfico.
“Hay poca oferta y mucha demanda”, agrega García. Esa presión explica por qué el precio sube en zonas donde la ubicación sostiene valor y liquidez.
Alejandro Cancinos, gerente comercial de Strata Desarrollos, describe un comprador más residencial que especulativo. En su proyecto prémium más reciente, 16 casas se compraron para vivienda propia y solo dos respondían a una inversión patrimonial familiar.
Datos clave. Los precios confirman que el segmento opera con un universo reducido de compradores. En vivienda prémium, la decisión no pasa solo por tamaño: pesan amenidades, acabados, seguridad, conectividad y posibilidad de revender o alquilar en una zona defendible.
Los apartamentos high-end rondan entre USD 3000 y USD 3800 por m². El mercado absorbe esos valores cuando el producto combina ubicación, servicios cercanos y demanda futura.
Mientras tanto, las casas horizontales pueden ir cerca de los “USD 2000 más impuestos” por m². La comparación con apartamentos debe matizarse porque las casas incluyen parqueos, jardín u otras áreas.
Sebastián Carrillo, director comercial de Puerta Abierta Inmobiliaria, explica que proyectos fuera de la ciudad capital pueden ir cerca de los USD 1.3M y proyecta plusvalías de hasta el 20 %. “Se sabe la importancia de la plusvalía”, añade.
Entre líneas. El inversionista aporta liquidez, compra en preventa y valida precios. Pero también puede competir con la desarrolladora si revende antes de que el proyecto coloque su inventario completo. La diferencia está entre inversión patrimonial y que acompaña el valor del activo.
Cristian Ibarra, gerente de ventas de Corporación Victoria, estima que cerca del 25 % de sus compradores son inversionistas. El resto corresponde a usuarios finales, lo que confirma una demanda apoyada en uso real.
“Nos enfocamos en hacer productos para los usuarios”, afirma Pablo Solorzano, director de Strata Desarrollos. No rechaza al inversionista, pero no construyen pensando en el comprador que busca un flippling inmobiliario.
Para Carrillo, “los inversionistas son un público muy importante” porque conocen el mercado, pueden pagar de contado y presionan a cumplir tiempos y acabados. El retorno promedio ronda un 5 % o un 6 %. En high-end arriba del 7 o el 8 %.
En conclusión. Una vivienda prémium no puede ser solo “costosa”; debe tener diferenciadores y más espacio para vivir. Ibarra describe que lo consiguieron con apartamentos amplios, acceso directo a gimnasio y un parque privado de dos manzanas, una oferta poco común en vivienda vertical.
La casa prémium, bien ubicada, es “como un animal en extinción”, según Solorzano. El costo de tierra, la baja densidad y la falta de terrenos vuelven ese producto más difícil de repetir.
El comprador prémium también eleva la exigencia sobre el producto. Carrillo explica que en tickets altos la desarrolladora debe “ser flexible” ante solicitudes de diseño, acabados o amenidades. El precio también compra capacidad de respuesta.
“Hay mercado”, concluye Ibarra. La vivienda prémium sostiene mejor su precio cuando primero resuelve una demanda real de uso y luego suma renta, plusvalía o resguardo patrimonial.

Ximena Fernández
El sector construcción marca la ruta del capital privado
153 palabras | 1 min de lectura
La construcción se consolidó como imán dentro de la inversión privada en Guatemala. En 2024, ese tipo de inversión alcanzó Q140.2M y se concentró en cinco sectores clave; tres dependen directa o indirectamente del sector de la construcción.
Más que obra nueva, la inversión revela el camino hacia donde se dirige el capital. Apartamentos, centros comerciales y parques industriales fueron las edificaciones que marcaron dónde los inversionistas vieron demanda y posibilidad de retorno.
Proyectos de comercio, usos mixtos, industria y logística son los proyectos ubicados por el Banguat como los que atraen mayor inversión en la construcción no residencial. Esto demuestra el crecimiento urbano con un matiz empresarial: edificaciones para operar, vender y distribuir.
En 2024, la construcción aportó 0.03 puntos porcentuales al crecimiento del PIB y creció un 0.5 %. Para 2025, Banguat registra más dinamismo en obras de ingeniería civil, por infraestructura gubernamental y carreteras privadas como Xochi, corredor de las Flores.

Braulio Palacios
IUSI: un tira y afloja entre el bolsillo del vecino y la caja municipal
568 palabras | 2 mins de lectura

La discusión sobre el IUSI llegó al Congreso como reclamo por la tarifa, pero detrás hay dos intereses en pugna: el vecino que exige ver su pago en obra y el municipio que depende del ingreso para operar. El fondo es quién garantiza que lo recaudado vuelva en infraestructura y servicios.
Por qué importa. El reclamo del vecino lo comparten un diputado, un funcionario municipal y dos expertas, ponentes en un evento de la Cámara Guatemalteca de la Industria de la Construcción. Coincidieron en exigir el cumplimiento de la ley, que ya destina lo recaudado a inversión y servicios públicos.
Héctor Flores, secretario general del Concejo Municipal capitalino, recordó que el 70 % debe ir a obra pública, infraestructura y servicios. Si el vecino no percibe ese retorno, el reclamo debe apuntar a la ejecución, no al impuesto.
El diputado Julio Héctor Estrada lo plantea como “un contrato” en donde el vecino aporta directo y puede exigir obras. Puede estar fallando, sostiene, pero eso no obliga a romperlo.
Marielos Marín, profesora investigadora del Observatorio para las Ciudades (UNIS), indica que un impuesto eficiente devuelve en infraestructura lo que recauda. Cuando eso falla, el vecino paga sin ver obra y el municipio pierde legitimidad en el cobro.
Datos clave. Las cifras muestran por qué la cuerda se tensa por los dos extremos: el peso del IUSI varía según el municipio, pero su recorte golpearía con fuerza a los que más dependen de él.
A nivel nacional, el IUSI representa el 36.34 % de los ingresos corrientes municipales. La dependencia crece donde hay más desarrollo urbano: en Fraijanes llega al 61.89 % y en 11 municipios metropolitanos es la principal fuente de ingresos.
La recaudación se concentra en 10 municipios (77.4 % del total). La Ciudad de Guatemala encabeza con GTQ 752M —el 41 %—, seguida de Mixco (GTQ 165M), Villa Nueva (GTQ 146M) y Santa Catarina Pinula (GTQ 98M).
La iniciativa 6709 propone una tasa única de 3 por millar en lugar de la escala de 2, 6 y 9. Reduciría la recaudación nacional en GTQ 1164M al año; sumando transferencias, el golpe a los principales municipios rondaría GTQ 1736M.
Punto de fricción. La 6709 atiende una molestia real, pero no la causa. Baja la tarifa sin actualizar el catastro, sin medir si el 70 % llega a obra y sin cerrar la brecha entre avalúos reales y rezagados.
Agua y drenajes, recolección de basura, parques, banquetas y atención ciudadana se financian con ese ingreso. Según la comuna capitalina, con el recorte el mantenimiento de calles caería de 47.5M a 29.5M de m² al año, una baja cercana al 38 %, que se repetiría en cada servicio.
“No retiren recursos al municipio porque lo van a resentir”, advierte Flores, quien agrega que si la fuente no fuera el IUSI, otro impuesto tendría que compensarlo.
Andrea Cáceres, directora ejecutiva del Observatorio de Derechos de Propiedad, advirtió que el dictamen carece de análisis técnico sobre impacto fiscal y compensación municipal. El vecino tiene menor tarifa, pero eso repercutiría en obras y servicios.
Lo que sigue. Una reforma técnica debería responder tres preguntas antes de tocar la tarifa: cuánto paga cada inmueble según su valor real, cuánto vuelve al territorio y cómo lo verifica el contribuyente.
Marín propone no tocar tasas sin actualizar catastros, etiquetar los fondos para infraestructura local —con incentivos para densificación y vivienda social— y aplicar gradualidad. Incluso plantea subir al 80 % la proporción para servicios básicos.
Estrada prefiere reducir tasas, pero actualizar valores cuando una venta, aporte, liquidación o remate revele uno nuevo, para ampliar la base y cobrar con más justicia sin depender de una tarifa alta sobre pocos.
Cáceres insiste en llevar la discusión de lo político a lo técnico: cualquier excepción —por edad, antigüedad o tipo de vivienda— debería atender la capacidad de pago, sin fragmentar la base ni abrir impugnaciones constitucionales.
Balance. El contribuyente necesita ver qué financia su pago; el municipio, conservar capacidad de inversión. La 6709 responde al reclamo por la tarifa, pero deja pendientes el catastro, la trazabilidad y el destino del 70 %. Hasta resolverlos, el verdadero problema —a dónde va el dinero— seguirá sin respuesta.

